Crecer sanos

¿Crecer sanos mental y físicamente? ¡Jugar al aire libre es la solución!

A través de los juegos, los niños van descubriendo el mundo a su alrededor; además de crecer sanos mental y físicamente. La diversión que implica facilita su aprendizaje y les lleva a desarrollar un sinfín de habilidades.

¿El niño se está poniendo un poco pálido? Puede ser síntoma de que necesita pasar más tiempo a cielo abierto, ¡qué mejor forma que jugando! Al exponerse al sol su organismo sintetizará vitamina D, potenciando la absorción del calcio.

Estar un rato bajo el sol promueve una sensación de bienestar, minimizando el riesgo de sufrir de depresión. Claro, debe aplicarse antes el respectivo protector solar. Mantenerse hidratado y escoger horarios donde el sol no esté en pleno apogeo.

¿Por qué los niños necesitan jugar al aire libre para crecer sanos mental y físicamente?

Los papás quieren que sus hijos se desarrollen sanos, independientes y con una autoestima equilibrada. En tal sentido, conviene que juegue al aire libre donde se divertirán con mayor independencia, mejorando su autoestima.

Al salir un rato al parque o a la playa, pulen sus habilidades motoras también su motricidad fina y gruesa. ¿Cómo lo hacen? Al saltar la cuerda, correr, dando brincos en un pie. Dibujando con una rama en el suelo o recolectando rocas del entorno.

Asimismo, podrán crecer sanos y desarrollararán su sentido del equilibrio. Por ejemplo, cuando saltan de una roca a otra imaginando que son exploradores atravesando un río. De acá parten otros elementos esenciales: su imaginación, anhelo de explorar y admiración por el entorno.

Aprenderán que ellos pueden divertirse con poco, porque su creatividad hará de cualquier rincón un lugar maravilloso. Querrán explorar, conocer el mundo que los rodea incluidos los animales, plantas y espacios.

Esto lo harán en compañía de otros niños, posiblemente de su edad. Debido a ello, expandirán sus destrezas sociales factor que los juegos en los dispositivos pueden “dormir”.

Aprenderán a dialogar, coordinar con otros, liderar, divertirse en grupo y solucionar conflictos. Es decir, ¡qué jugar en compañía es mil veces mejor! Todas habilidades importantísimas para su crecimiento, así como su futuro.

Mejorarán su comprensión del mundo

Se harán más observadores. Despertarán la curiosidad de porqué algunos animales tienen ciertos hábitos que los diferencian de los otros. Los niños necesitan experimentar el mundo a través de todos sus sentidos.

Le encantará acariciar las hojas con sus diferentes texturas, formas e incluso olores. Podrá distinguir entre el aroma de las diversas flores, el césped recién cortado o la tierra mojada.

¡También aguzará sus oídos! Pueden jugar a adivinar qué pájaro es dependiendo de su canto. Otras actividades podrían consistir en descubrir cuál árbol es más antiguo acorde al grosor del tronco.

Con la tecnología a raya, será más fácil el compartir en familia. El crecimiento de los niños siempre se antoja acelerado para los papás, ¡hay que aprovechar mientras quieran compartir todo con ellos!

 

Tanta exploración requiere mantenerse en movimiento. Los niños harán uso de su energía inagotable para ir de aquí para allá. Escalar, cazar bichos, recolectar flores, “conquistar” árboles o tramos del parque serán actividades que los entusiasmarán.

De tal manera, se cuidará de la obesidad infantil. Además, tanta exploración ayudará a que duerma mejor por las noches. A mejor descanso, mayor será su crecimiento y su concentración al momento de estudiar.

¡Más y más razones para un esparcimiento saludable!

Los niños disfrutan corretear, saltar, bailar y demás. Sin embargo, hacerlo en casa puede acabar en contusiones, caídas, muebles rotos o reclamos de los vecinos.

En cambio, al aire libre las normas se flexibilizan. No habrá vecinos que reclamen, ni muebles con que tropezarse o golpearse. ¡Podrán disfrutar a lo grande con mayor libertad!

El aire libre incita a relajarse, será excelente luego de sacar una montaña de tarea o salir de unos exámenes. ¡Beneficiará a su vista! Al pasar un buen rato lejos de las pantallas, minimizarán el riesgo de desarrollar miopía.

Tampoco sufrirán el síndrome del ojo reseco o la fatiga visual.

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